La traducción y su influencia en la economía

En este artículo nos gustaría resaltar la influencia que tiene la calidad de las traducciones tanto en el idioma como en la sociedad en sí, además enumerar una serie de criterios que puedan servir de ayuda a la hora de evaluar la calidad de una traducción.

También nos gustaría plantear ciertas cuestiones que como traductores quizá nos lleven a reflexionar sobre los distintos elementos que resultan imprescindibles para garantizar la calidad de una traducción, más allá de la simple traslación de palabras entre idiomas.

Como profesionales de la traducción, es necesario que nos concienciemos de la importancia que tiene tratar la traducción de los documentos al menos con el mismo esmero con el que se trata la producción de los textos originales.

Los textos traducidos tienen una influencia directa en la economía: por una parte, el bilingüismo está totalmente insertado en nuestra vida diaria; por otra parte, exportamos e importamos productos y servicios constantemente. Es necesario tener esto en cuenta en nuestro trabajo, ya que cuidar la lengua —todas las lenguas— será beneficioso para todos, en todos los sentidos.

Cualquiera que sepa dos idiomas puede traducir un texto (más o menos) de un idioma a otro, pero ¿es realmente tan fácil hacer buenas traducciones? ¿Es alguien traductor por el mero hecho de saber dos idiomas? En muchas ocasiones nos planteamos este tipo de cuestiones, así como hasta qué punto el intrusismo profesional afecta al prestigio de la profesión y a la calidad de los trabajos finales.

Hay mucha gente que se dedica a la traducción, pero ¿qué es una buena traducción? ¿Cómo se puede medir? Parece algo totalmente subjetivo, pero hay algunos criterios que sí se pueden medir y directrices que sí se pueden seguir para ayudar a determinar si una traducción es adecuada o no. Algunos de ellos son:

  • Una buena traducción debe transmitir el mismo contenido del texto de origen a la lengua de destino, sin añadir ni omitir ideas. El registro, las expresiones, los giros y la terminología, etc. del texto origen deberán trasladarse de forma completa y correcta a la lengua de destino. Asimismo, como el texto se creó con un objetivo y para un público concreto, deberán respetarse el espíritu y la intención del texto original para que la traducción logre su mismo efecto.
  • Evidentemente, deben respetarse deben respetarse escrupulosamente las normas ortográficas y ortotipográficas, sintácticas y de puntuación de la lengua de destino.
  • Uno de los criterios más fáciles de comprobar es el relativo a números, fechas y nombres propios. ¿Aparecen todos los números del texto original en la traducción? ¿Están bien traducidas / adaptadas las fechas al idioma de destino? ¿Se han incluido todos los nombres propios en la traducción?

En este grupo de criterios objetivos no podemos dejar de incluir aquellos relativos a la gestión de la traducción. El Comité Europeo de Normalización publicó en 2006 una norma específica (UNE 15038) relativa a los proyectos de traducción, a fin de proporcionar a los servicios de traducción un procedimiento documentado para la gestión de sus proyectos. Esta norma destaca aspectos como la importancia de que el traductor traduzca únicamente a su lengua materna y de que conozca en profundidad el tema que está tratando.

Esta norma también destaca la figura del corrector. Es necesario que el texto traducido lo corrija otra persona, también con experiencia en el campo de la traducción y, en el caso de textos técnicos, evidentemente el corrector deberá dominar los conceptos técnicos del texto. Es por tanto de gran ayuda contar con terminólogos en el grupo de trabajo.

Caso aparte es la maquetación. En ningún caso puede obviarse la importancia de todo lo relacionado con el formato, las imágenes, los gráficos y los esquemas que muy a menudo contienen los textos de origen. De hecho, con cada vez más frecuencia son los servicios de traducción los que también se ocupan de la maquetación. En estos casos, conviene que el maquetador trabaje en estrecha colaboración con los traductores, y que el cliente y el traductor / agencia de traducción acuerden de antemano la disposición gráfica del texto y quién se ocupará de qué.

En caso de que sea el cliente quien se encargue de la maquetación, es indispensable que el traductor revise el documento final ya maquetado, para evitar errores de última hora.

Por último nos gustaría destacar la creciente y palpable presencia de las tecnologías de la información y las herramientas TAO (Traducción Asistida por Ordenador) en el mundo de la traducción hoy en día. Las memorias de traducción son quizá las herramientas que más conocemos y utilizamos en nuestro trabajo diario, pero no debemos olvidar los glosarios y las aplicaciones que nos ayudan a revisar criterios de calidad, homogeneidad y corrección de nuestras traducciones, ya que son indispensables para garantizar la coherencia del texto.

En conclusión, es importante tratar la traducción de documentos al menos con el mismo mimo, el mismo cuidado y la misma profesionalidad con los que se trata la producción de los textos originales. Solo de esta forma se puede hacer comprender al público la complejidad de nuestra profesión y asegurar la calidad necesaria para que nuestros textos cumplan con su objetivo, que no es otro que el de COMUNICAR, en el más amplio sentido de la palabra.

Fuente: www.elpais.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *